La Belleza que me aturde
April 7th, 2010 | 1 Comment
Diana Krall
Me gusta como baja la escalera Laura Paussini en el concierto de Michael Bublé, con ese vestido negro que la acaricia y la posee y esas piernas de mármol que hacen sudar a ese niño grande que parece la mezcla de las eyecciones fecundas de Frank Sinatra y Elvis Presley. Me gusta como camina Sharon Stone en su película con Stallone, al principio cuando llega de la fiesta y se quita los zapatos. Me gusta como camina Audrey Hepburn por la vitrina de Tiffany tomando su café en vasito de cartón. También Gloria Swanson al final loca bajando la escalera confundiendo las luces de la policía con las luces del set. Así con ese estilo que muy pocas mujeres tienen entró al escenario Diana Krall anoche en el Auditorio Nacional de la Ciudad de México que se llenó. Sólo verla caminar el corto tramo al piano brotó en mí ese oscuro objeto del deseo que es como mirar por un hueco, la habitación de al lado. Ante la belleza me rindo, no importa el género, o si se trata de un Cadillac “Cola de pato” o un toro. Diana Krall me eclipsó igualmente con su forma de tocar el piano como si en la punta de cada dedo le naciera un clítoris sudoroso que roza las puntas fálicas, una negra, otra blanca. Osea estoy hablando de una orgía para los oídos que alguien mal llama jazz. Su delicadeza hacia el público de voltear primero el cuello, luego girar la cintura 15 grados para estar cara a cara con todos, sólo en los momentos que cantaba con las manos posadas en sus hermosas piernas cruzadas. Anoche llegué a casa en silencio y me puse a reposar en un viejo sillón de cuero despellejado, a mi lado mi compadre Juanito el Caminante vestido de impecable azul Carlota, ninguno decía nada. Se incorporó luego otro amigo de apellido Davidoff, un Lancero mezca de hojas Millennium Blend. Los tres en plena meditación: ¿Cómo la belleza escoge a sus víctimas?
Federico Wilkins, México D.F.
Category: Música | Tags: Diana Krall






















Inquieto Federico:
Yo me sumo a lo que dijo la vedette española Concha Velazco, ” Que culpa tengo yo de que me guste lo bueno”
Lamiéndole el pecho a la primavera estoy
E.O