Mi Ernesto
March 21st, 2010 | 4 Comments
El Reforma publica hoy en la sección “Gente” un adelanto del libro que Claudia de Icaza lanzará en breve: “Ernesto Alonso: El señor Telenovela”. Una bomba en portada el día de mayor tirada. Mucho se hablará de esto porque en el monocorde arcoiris de la farándula nunca aparece un texto de investigación. Conozco mucho a Claudia de Icaza y creo junto a Dioni Gonzalez son las únicas periodistas de las luminarias que hacen verdaderos documentos de investigación. Nunca han alcanzado en pantalla, el tiempo y espacio y la plataforma que se merecen.
Esos minutos “del corazón” están llenos de cotorras que repiten y se piratean chismes unos a otros.
El libro es una diatriba contra Tere Anaya acusada por ¡su hija! Motivo: los rencores que generó entre la familia el testamento de mi amigo Ernesto Alonso. Creo hay otras manos negras meciendo la cuna del escándalo que mañana va a saturar tanto programa de retrete.
Desde arriba, Ernesto con ojos tristes verá como se rasgan los vestidos la familia que tanto amó y cuidó. Yo quería mucho a Ernesto y él me quería mucho a mí. Me decía “No sé por qué te quiero tanto”. Salíamos a comer (siempre lo llevaba Tere) a restoranes en Polanco, yo iba a su departamento a comer chiles en nogada, estaban pocos amigos entre ellos Emilia Carranza. También me invitó el día que recibió en su casa al mismísimo “Señor de los Milagros”. Recé. Pedí. Junto a Ernesto.
Iba yo también a su hermosa casa en Yuautepec a comer y beber, él me pedía “me quiero divertir tráeme a Irma (Serrano)”.
Iba yo a sus cumpleaños en el Restorán Arroyo y él iba a los míos, haciendo que todos giraran cuando entraba con ese porte de gran divo amoroso, histórico total del cine y la televisión. Yo le preguntaba por Luis Buñuel. El póster de “Abismos de Pasión” me ha acompañado toda la vida (hoy está arriba de mi computadora). Siempre hablábamos de Miroslava, todas las coincidencias de su muerte y como él tuvo que identificar el cadáver y reproducir en vida el rito funerario del filme donde él empuja un maniquí de Miroslava al incinerador.
Con Angélica María y Ernesto Alonso. Cumpleaños de Ernesto en el restorán Arroyo
Pedro Almodóvar reproduce una escena de Ernesto en “Carne trémula” (1997) Ernesto nunca conoció a Pedro y fui yo el que le dijo del homenaje de le hacía Almodóvar. Cuando Ernesto quería cambiar el tema de la conversación, prendía un cigarro se tomaba un tequila y me decía “¡Bueno ya, mejor hablamos de putas y maricones!” México no sólo me ha dado comida, un trabajo que disfruto y techo, también la oportunidad de tener grandes amigos inolvidables que han llenado mi back afectivo. México es grande en corazones.
Me tocó transmitir en vivo por canal 2 de Televisa la conferencia de prensa donde se le acusaba de que a María Félix, no se le hizo la autopsia de ley. Ernesto ya muy anciano tuvo que hacerse cargo de todos los trámites funerarios, porque María así se lo había pedido. Lo principal: “la caja cerrada que nadie me vea”. Recuerdo el último cumpleaños de Ofelia Guilmaín (murió meses después-) Yo entré al patio donde se hacía una paella. (Ofelia Guilmaín protagonizó “El ángel exterminador ” y “Nazarín” dirigida por Luis Buñuel). Ernesto me pidió que me sentara junto a Ofelia y él. En eso entraba Ignacio López Tarso y por la más elemental cortesía me quise poner de pie para que ese gran trío del cine de oro mexicano estuvieran juntos. Ernesto me agarró fuerte del brazo y no me dejó levantar: “Ni se te ocurra, no quiere ese pesado conmigo.” Ernesto bromeaba seguido a Ofelia con un antaño romance entre ambos “Te lo cogiste si o no”? y se reía Ofelia con esa risa que era un trueno, una explosión.
Fui invitado a la boda de su otra nieta. Ernesto haciendo un gran esfuerzo la llevó al altar. Hacía un calor tan grande que algunos prados estaban literalmente en llamas. Era una ceremonia familiar, invitados solo “del medio artístco” Silvia Pinal, Amalia Aguilar, Jacqueline Andere, Juan ferrara y yo. Le escribí una carta a Ernesto y Tere agradeciendo me hubieran invitado. Esa tarde pasaron dos cosas que no olvidaré. Cuando terminó la ceremonia Ernesto me reconoció en el tumulto caminó hacia mí y me besó. Dulce puede dar fe. Luego al final de la comida, lo ví que caminaba asistido, se sentó con Jacqueline Andere y Silvia Pinal y se comió bien despacio un chicharrón con guacamole con tequila. Yo lo tenía casi al lado, pero no estaba en su mesa porque para entonces ya Silvia Pinal y yo nos habíamos retirado el habla. Miré comer a Ernesto tan lentamente y con tanto trabajo que me despedí de él en silencio “¡Adiós amigo mío, nunca nos veremos otra vez!”. Siempre me he negado a ver en ruinas a gente que quiero. No fui a su funeral, que dada la magnitud del difunto fue una pasarela llena de cámaras y público que pedía tomarse fotos y pedirle autográfos a los artistas. La relación entre él y yo “era nuestra”. No tenía yo a quien darle el pásame. Dos fotos suyas conmigo están en mi escritorio donde paso todo el día.
La actriz Blanca Guerra y yo nos comemos a besos a Ernesto Alonso. En un cumpleaños mío.
Sobre Tere Anaya a quien apuntan los dedos fiscales (y filiales) sólo recuerdo que nunca lo dejó solo. Podía Tere hablar contigo y con el rabo del ojo estaba pendiente de él. En un ingreso muy grave, escribí para “Reforma” que Ernesto era un obrero de la vida que parecía un San Sebastián lleno de agujas. No dejaba entrar a nadie. A mí sí. Le llevaba “Hola” y otras revistas. Tere al pie del cañón. Ellos dos solos viviendo una agonía. Eso yo lo ví. Nadie me lo contó. No lo leí en ningún diario, ni en libro alguno. Tere se consagró como una monja a su cuidado. Y Ernesto no podía vivir sin ella. Toda familia tiene secretos.
No sé más que lo que ví. Meses después de la muerte de Ernesto a través de una amiga común, Azela Robinson (leí iban a vender sus ángeles) le pedí a Tere me vendiera uno de los querubines. Nunca me contestó.
Por lo demás como dice Edmundo Enciso “Cuando me muera sólo voy a dejar deudas.
A ver quien se pelea”
Federico Wilkins, México D.F.
Exponen el lado oscuro de su heredera – Reforma »
Ernesto Alonso… ¡un obrero de la vida! por Federico Wilkins.
Reforma 27/12/2003 (PDF) »























Queridisísísímo Fede:
Tus maravillosas dotes de escritor son bien conocidas por todos, al igual que esa capacidad que tienes de transmitir y contagiar emociones por medio de las letras, pero con este sí no te mediste!!!! Me dejaste conmovida hasta la médula.
Eres lo máximo!!!
Te quiero.
¿cómo diablos le haces?
¿cómo haces sentir lo que sientes en tan pocas palabras?
Sin duda con el corazón y mira que lo logras…
Y sí, en la vida hay conocidos, hay cuates, hay compañeros, hay amistades… todos, muchos pero amigos con quienes se comparten lo indecible, muy pocos…
Un beso
SIMPLEMENTE MARAVILLOSO
Estimado Federico:
Cuantos años estuviste cerca de Don Ernesto? Cuantos fines de semana pasaste con ellos para conocer la verdad?
Me impresiona como alguien puede opinar de un tema cuando solo lo ve por encima, o tu estabas todos los días que el Señor Alonso estaba internado por cualquier enfermedad para ver que Tere siempre llegeba a la 1pm después de que el Consuegro estaba desde las 7am para lo que se le ofreciera a Don Ernesto.
Por favor dinos si tu pasabas las navidades y los años nuevos con ellos? Sabias que Tere corrío a us hija durante dos años seguidos y no le permitió pasar Navidad y Año Nuevo con el Señor Alonso, para que su segunda hija se pudiera operar y le compraran coches nuevos.
Estuviste ahí cuando Tere tenía relaciones con muchos actor de Televisa y que con esto tuvieran papeles en las novelas del Señor Alonso.
Viste las fotos del departemento de Ruben Darío, que tanto visitabas, como lo destruyeron antes de entregarselo a su legítima dueña como constan las escrituras.
Sabías que el Señor Alonso le dió un millon de dolares al ex-esposo de Tere para que se fuera,
Y me imagino que eras tan cercano que para reconocer con no había persona que iluminara tanto la vida del Señor Alonso que la propia Mari. Su nieta consentida a pesar de lo mucho que intentó Tere separarlos desde chiquitos.
O sabías que Tere corrio a los 13 años a Mari y que esta se fué a vivir con el Señor Alonso y que al ver esto Tere hizo lo imposible por que regresara, ya que le arruinaba los panes de quedarse con todo.
Tambien haz de saber que a los 18 años Mari recibió de su abuelo todos los terrenos y bienes para que quedaran protegidos y que los repartieran equitativamente y que Tere con engaños convenció a Mrai de cederselos para evitar que su esposo de tambien 18 quisiera quitarselos.
Y como gran amigo de la familia, seguro oiste en inumerables ocasiones decir al Señor Alonso que la herencia qudaría 50% Tere, 25% Mari y 25% Julia. Donde quedó eso?
No hay que escribir sin investigar, gracias a gente como Claudia de Icaza la verdad siempre sale a la luz.