Manuel Avila Camacho: ¡Donde quiera que estés!

December 23rd, 2009   |   2 Comments


Manuel Ávila Camacho gestiona con el gobierno de México en inicio de la década de los ochenta, que Costa Gavras filme en Avenida de Reforma, el desfile de tanques de guerra simulando el golpe de Pinochet a Allende. Y Manuel hace un pequeño papel de loquero con pistola. Una de las tantas cosas que decía y que uno pensaba era mentira.
“Missing” (Desaparecido) 1982 tuvo 13 nominaciones en los “Oscar” y se llevó 8, entre ellos mejor actor (Jack Lemmon), mejor actriz (Sissy Spacek), mejor guión adaptado y mejor película, entre otros. La banda sonora es de Vangelis. Aquí la pequeña actuación de Manuel, ante un Jack Lemon desesperado buscando a su hijo muerto.

Missing

Dicen que murió al teléfono, osea murió de muerte natural. Podía estar meses sin hablarme, pero de pronto me marcaba y siempre cantando una rumbita de María Teresa Vera. Era un gran cubanólogo tanto o más que Carlos Monsiváis que un día me preguntó: ¿Tu sabes cúal era el verdadero nombre de Blas Roca? Yo no tenía la respuesta, Monsiváis sí. Manuel era en extremo complicado, sólo había que aceptarlo. O no. Pocos entendían su sentido de la burla. Te citaba a comer y te rodeaba de tus peores enemigos, esos que tu más odiabas. El te los ponía enfrente, o a tu lado, hombro con hombro. Nos queríamos por “olas”. Un tiempo dejábamos de hablarnos y tres meses despúes estaba en el teléfono un par de horas para obligarte a una comida donde podía sentarte al lado del último Abad de la Basílica, del poeta Andrés Henestrosa (a punto de cumplir cien años de edad) , De Yeikol (su sobrina del PRD, candidata a …) De Tongolele, Sasha Montenegro, Irma Serrano, Raymundo Collins, Claudia de Icaza, un presentador de noticias o de una ex vedette que siempre rescataba “El Santo” en sus películas. Era más que “una comida”, un complejo caleidoscopio, donde no todos los invitados pertencìan “a un mismo color ó corriente”.
Siempre decía que era ahijado de Dolores del Río, y en los últimos años de María Félix se fueron ambos a la yugular, sin piedad. Al morir María, Manuel encabezó una lucha por rescatar sus ojos que se habían ido a la basura, porque su familia (la de María) había pedido una autopsia y no reclamó los órganos que usó el forense, para declarar finalmente muerte natural. Así era Manuel.

Manuel Avila Camacho

Manuel Avila Camacho

Tuvo muchas demandas millonarias que creo lo mataron. O lo auto-desaparecieron. A mi me dió la noticia temprano Adriana Riveramelo, me dijo “quiero te prepares, murió Manuel Avila Camacho”. Yo me fui para la funeraria: Había 4 personas: su médico, su abogada, un efebo como heraldo al lado del féretro, y Darío T. Pié que venía transformado en “La Doña”, Marìa Fèlix. Yo abrazé a Darío y le dije “eres un tipazo”. Luego abrí con mis manos los tornillos de la caja metálica, tan torpe yo y tan barata la caja de latón que por poco la tiro al piso. En eso vino el efebo y librò el tornillo.
Me quedé quince minutos con mi jeta pegada al cristal. No podía creer. Un día le pregunté a Manuel ¿qué temes de la muerte? y me dijo “Pasar el umbral”.
En estas fechas yo extraño a mis muertos, sobre todo los que hicieron de su vida (y la mía) una fiesta.
Manuel murió el jueves 18 de octubre de 2007 como a las seis de la tarde, hablando por teléfono con su Doctor. Médico que yo conocìa por otro circuito de amistades. Cuando llegué a la funeraria, todos se me lanzaron en una labia interminable, para convencerme que “estaba muerto”. Yo creo está ahorita en Venecia sufriendo las subidas de las aguas.
A veces a quien más se extraña no era quien más uno quería. Una noche me llamó: “es viernes y los bancos ya cerraron, me prestas dinero? Es para pagarle la quincena al servicio.”
Obvio jamás me pagó. A Irma también le quito mucho dinero. Creo que su espejismo de millonario, lo ayudaba a sostenerse a “inventarse un yo”.
Pancho Cachondo (su ahijado) escribió una carta que anexo. Es un retrato.
Manuel yo (F.W.) te extraño. Ya regresáré con más de tí. Hay mucho que contar. ¿Te acuerdas aquella comida muy seria donde preguntaste de todos en la mesa: “¿Les molestaría que viniera un sexo-servidor a comer con nosotros?”
El tipo llegó y luego de tragar, sonó su celular: “Los dejo, me piden un servicio” Había ilustres damas del show mexicano, yo me concentré en un vodka congelado. Como hundiendo la cabeza en una verguenza ajena.
¡Ay Manuel, que aburrido este país sin tí!

Federico Wilkins, México D.F.

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Carta pública de su ahijado Pancho Cachondo

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2 Comments on “Manuel Avila Camacho: ¡Donde quiera que estés!”

  1. 1
    Anonymous  5:22 pm on December 24th, 2009:

    Manuel era eso… lo que tú y los demás describen, yo lo conocí por ti en el cumpleaños de Henestrosa, concidí con el en Bellas Artes en la ópera, todos los politicos encumbrados lo saludaban, el apenas y podia terminar su chile en nogada, en compañia de un stripper, según me lo presento, siempre mala leche, chimoso, divertido, afectuoso, todo eso era el. Descanse en paz.

  2. 2
    gustavo matta  9:08 pm on January 5th, 2010:

    manuel , manuel , manuel, como nos divertias,, y nos entretenias con todas tus platicas, verdad ? ,mentira? solo tu sabes, donde estes,, luz para tii


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